Aspirantes Estudiantes Egresados Docentes Administrativos Twitter Facebook RSS Youtube menu-sup 11
 

Con la creación de la Estación Científica de Leticia, en 1989, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) cristalizó un proceso de búsqueda de afianzamiento de su presencia y legitimidad en la Región Amazónica, que en las décadas del sesenta y ochenta había sido precedido por iniciativas como Conia, Cedia y ORAM, entre otras.

A partir de 1989, y ya con un pie firme en la frontera amazónica colombiana –emulando a importantes universidades de las metrópolis–, mediante la modalidad de Estación de campo, centrada especialmente en investigaciones biológicas, la UNAL siguió buscando un mejor modo de organizar la actividad investigativa, lo que finalmente alcanzó en 1995 con la creación del Instituto Amazónico de Investigaciones Imani.

Así recuerda el profesor Carlos Zárate Botía, director del Imani, la presencia de la UNAL en esta región del país, donde ha habido una importante presencia de investigadores de la Institución en la formulación e implementación de políticas de ciencia, tecnología e innovación de varios departamentos amazónicos además de otras políticas públicas relacionadas.

El docente comenta que el Imani retomó y continuó la investigación en biología iniciada por sus dos primeros docentes, Santiago Duque y Pablo Palacios, a quienes vinculó a la nueva planta de investigadores ampliando las áreas de trabajo disciplinar a las ciencias sociales –en especial a la antropología– como parte de un programa más equilibrado que pretendía abordar el conocimiento de las relaciones sociedad-naturaleza en la región.

Simultáneamente, la Universidad entendió que no solo debía hacer investigación, sino prepararse para ofrecer programas académicos, por lo que en 1994 estableció la Sede Leticia.
Así, detalla que la primera década de existencia permanente de la Universidad en la Región Amazónica (1989-1999) se concentró en consolidar la investigación, énfasis que se modificó a partir de 2000, o un poco antes, con la preparación y puesta en marcha de programas académicos, primero de posgrado y luego de pregrado.

Al hacer un balance de los últimos 30 años, el profesor Zárate destaca la producción, sistematización y difusión de una voluminosa base documental, analítica y crítica sobre los antecedentes, procesos, condiciones, dinámicas y coyunturas de la realidad amazónica.

Además el Imani se mantiene como uno de los institutos de investigación más importantes de toda la Amazonia colombiana y el único establecido en la frontera de tres países, por lo que se ha constituido en el principal interlocutor con universidades e institutos de investigación brasileros.

“En el ámbito nacional el Imani comparte –y en cierto sentido disputa– con el Instituto Sinchi la primacía investigativa en la Amazonia colombiana, a pesar de su distinta naturaleza misional y compromiso estatal”, subraya el docente.

Así mismo considera notable la persistencia y consolidación relativa de los grupos de investigación, ya que hoy siete grupos se encuentran reconocidos en Colciencias, tres en categoría A, dos en B y dos en C, aunque lamenta que la mayoría de estos grupos están compuestos por un solo profesor y su posibilidad de crecer en integrantes docentes es baja.

Políticas de ciencia y ambiente

En su balance, destaca que en 2003 la UNAL formuló el Plan de Ciencia y Tecnología del Amazonas, y entre 2013 y 2014 los Planes de Ciencia y Tecnología de cuatro de los seis departamentos amazónicos. Además produjo el documento Conpes para la confección de una política integral para los pueblos indígenas de toda la Amazonia.

También ha participado y asesorado la formulación e implementación de las políticas ambientales territoriales, y en menor medida de las políticas fronterizas.

Para el director del Imani, buena parte del conocimiento producido se ha revertido en programas de formación de pregrado y posgrado, en universidades de la frontera compartida, especialmente de Brasil, y en menor medida en las demás sedes de la UNAL y otras universidades colombianas, a través de múltiples actividades.

Así mismo se ha avanzado notablemente en la comunión entre la academia y el conocimiento producido por las sociedades ancestrales de la Amazonia.

“En sus 30 años de presencia en la Amazonia, con la conciencia de estos avances, debilidades y retos, las directivas actuales de la UNAL tienen la oportunidad de asumir con decisión el fortalecimiento de su capacidad institucional para un crecimiento sostenido y armonioso de sus sedes regionales, tanto en formación como en investigación y extensión”, concluye el profesor Zárate.


  

  • inv-2019-01.jpg
  • inv-2019-02.jpg
  • inv-2019-03.jpg
  • inv-2019-05.jpg
  • inv-2019-06.jpg
  • inv-2019-07.jpg
  • inv-2019-08.jpg

baner bicentenario